Una de las razones más importantes para consumir productos frescos es que aseguran tanto la cantidad como la calidad de los nutrientes. Además, otorgan mayor sabor en las comidas que elaboremos con ellos. Aportan energía al cerebro y ayudan a conservar la memoria, mejoran y conservan nuestra salud, son beneficiosos para nuestra piel y para nuestras defensas, entre muchas otras ventajas. Además, los platos elaborados con productos frescos presentan sabores más intensos, limpios y con más textura. En una palabra: potencian la experiencia gastronómica del día a día.